Para 2026, Colombia enfrentará un entorno económico marcado por ajustes fiscales, moderación en el crecimiento y nuevas prioridades en inversión pública y privada. Según el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2025 del Ministerio de Hacienda, el país tendrá que mantener disciplina fiscal y buscar eficiencia en el gasto, lo cual podría influir en las tasas de interés, la inversión privada y el comportamiento de los consumidores e inversionistas.
Uno de los principales efectos esperados es la estabilidad relativa en las tasas de interés, tras varios años de alzas. Aunque la propiedad horizontal no está autorizada para endeudarse ni adquirir créditos financieros, este entorno puede facilitar que los propietarios individuales accedan a mejores condiciones de financiación para invertir en la mejora de sus unidades privadas o para cumplir con cuotas extraordinarias destinadas a proyectos colectivos. Esto podría dinamizar obras de mantenimiento, adecuación tecnológica o sostenibilidad en edificios empresariales y residenciales.
Además, ante un entorno más competitivo y un consumidor más exigente, los proyectos de propiedad horizontal que integren eficiencia energética, digitalización, seguridad inteligente y zonas comunes funcionales seguirán valorizándose más que aquellos que no evolucionen. En 2026, el verdadero reto para la propiedad horizontal no será solo económico, sino estratégico: adaptarse con agilidad a nuevas condiciones del mercado y fortalecer su gestión para garantizar sostenibilidad y calidad de vida a largo plazo.